LA MUJER DORMIDA

La mujer dormida en el volcán Popocateptl.  México DF
La mujer dormida en el volcán Popocateptl. México DF

Palpita exhausta de tanto amar la vida jugando con ángeles y estrellas.
Se levanta en la mañana, sin prisas, la mujer dormida.
No hay grito que la mueva o la detenga, sólo el fluir del río bravo, el canto de la alondra, el oro de la espiga.

Fragilidad le otorga la noche generosa, plácida en su lecho cubierta de flores y amianto.
Se evapora en el sueño de la muerte y renace en llamas, vigorosa.

De lino y algodón son sus recuerdos, de espino plateado es el olvido.
Sin tregua, sin calma, viaja entre las nubes del dolor, ganando la batalla.
De tierra y mar es su vientre, paisaje de acuarela su esperanza.

Mírame mujer dormida, regálame la púrpura de tus ojos verdes, tus manos que reposen en mi falda y se abran como flores galanas.
El viento que susurra tus palabras, dulce aliento de las hadas.
Mágica y serena te despliegas como cisne, mujer dormida, despertando almas.

 

©Nuria Caparrós Mallart

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